Su énfasis está centrado en la corrección de los desórdenes de forma, posición y tamaño de los maxilares, realizados estos tratamientos antes de finalizar el crecimiento y desarrollo óseo.
Básicamente la Ortopedia Funcional de los Maxilares, utilizando múltiples estrategias terapéuticas, logra después de detenido y adecuado estudio y con un óptimo diagnóstico, equilibrar los huesos que se están alterando en forma, posición y/o tamaño.
Estas alteraciones pueden ser genéticas (heredadas) como es el caso de los niños con un maxilar inferior (mandíbula) muy grande y/o adelantada (belfos, prognatas), quienes son tratados con aparatología, fuerzas y ejercicios que permiten durante los primeros años de vida del paciente darle otra forma, posición y tamaño al o a los huesos afectados logrando así un desarrollo armónico estético y funcional del paciente evitando trastornos emocionales y las muy delicadas cirugías que se requieren en la edad adulta para corregir estas alteraciones.
La Ortopedia Funcional de los Maxilares tiene, por lo tanto, un alcance preventivo por excelencia y eso invita a pensar en la necesidad de que esta disciplina científica de alta especialización pueda ser ofrecida a las comunidades para la mejora en sus niveles y calidades de vida.
El adecuado y óptimo tratamiento de Ortopedia Funcional de los Maxilares, cuando se requiere, evita en los pacientes la CIRUGÍA MAXILOFACIAL y LA ORTODONCIA CORRECTIVA, que son necesarias una vez finalice el crecimiento y desarrollo del paciente cuando en ellos no se utilizó este valioso recurso terapéutico.
Por lo tanto, así entendido, la acción de la Ortopedia Funcional de los Maxilares, contribuye también a disminuir los costos de los tratamientos y las incomodidades de los mismos.

